¡ALERTAS!

El deporte como pasión mal entendida

Editorial noticiasciudadreal.com

La repercusión que la crónica-opinión sobre el encuentro entre los juveniles del Bolaños y de Ciudad Real B está teniendo, me obliga a escribir esta segunda parte. Algo que nunca hago, pero considero necesario.

Esa noticia pretendía dar “un toque de atención” a las aficiones en general, de cualquier equipo de fútbol. Pretendía ensalzar lo bonito que es jugar al fútbol con deportividad, limpiamente, y me refiero tanto dentro del campo (jugadores y técnicos) como fuera (gradas). En este caso decía que el resultado es lo de menos, porque lo importante, entiendo, es la deportividad. Por supuesto que todos los equipos quieren ganar. Y si no es así, mejor no salir a jugar el encuentro.

Me refiero al comportamiento de los aficionados (supuestamente) al fútbol. Lo que pasó el sábado, pasa en muchos campos de futbol, fin de semana sí, fin de semana no. El aficionado, y me refiero especialmente al padre del niño que, puede jugar en cualquier equipo, es responsable de su comportamiento, de su vocabulario, de sus improperios o de sus cánticos de ánimo. Creo que no son conscientes de la imagen que transmiten con su actitud. En primer lugar a los propios niños que juegan, entre los que se encuentra su hijo. Y en segundo lugar a sus propios compañeros de afición (aunque no lo digan) y a la afición rival. La cuestión se agrava cuando pensamos que detrás de un partido de fútbol está el nombre de un municipio, y la imagen que transmitimos es la imagen que se llevan del pueblo en cuestión.

Lo que pasó el sábado pasa en otros encuentros que se disputan en cualquier campo de futbol de cualquier provincia. No es patrimonio de Bolaños, en este caso.

Que acuda la Guardia Civil a un estadio se debe a que la afición está exaltada, no a que un jugador haga una acción concreta en el terreno de juego. No. Mi mensaje pretendía ser una señal de alerta del comportamiento genérico de algunos aficionados, no todos por supuesto, en el fútbol. Utilizan el fútbol como válvula de escape a sus frustraciones. Dicen en un estadio lo que no dicen en otros lugares. El fútbol debe ser una fiesta deportiva. Es un acto para ver ganar a tu equipo o no, pero desde el respeto. No para tensionarse, para discutir, insultar, pelear.

He visto partidos de fútbol, unos eran de categoría juvenil y otros de categorías diferentes, donde el comportamiento de aficionados, unas veces locales y otras visitantes, daba vergüenza. Creo sinceramente que algunos/as (no es patrimonio de un género concreto) no son conscientes de lo que sale por su boca. Si lo fuera, no lo dirían. El daño que provocan algunos aficionados es grande y se puede evitar, perfectamente.

Algunos de los comentarios que la noticia ha generado dan fe de que el deporte, a veces, es una pasión mal entendida. Este medio de comunicación no comparte y lamenta las descalificaciones e insultos que esa pasión, mal entendida, ha generado, a raíz de la noticia publicada. Comentarios, de los que por otra parte, el medio no se hace responsable.

Se habla si un pueblo es mejor o peor que otro, si un entrenador actúa de una forma u otra. No, no es esa la cuestión. Aunque a este respecto debo decir que conozco a los entrenadores de ambos equipos. Carlos Lavado, del Bolañego juvenil. Pasó  por las categorías inferiores del Ciudad Real, por el juvenil de Miguelturra y ahora juvenil de Bolaños. Entrenador fiel a sus principios, cree en ellos y los aplica. Entre ellos está la intensidad en sus jugadores (que no es lo mismo que violencia). Defensor a ultranza de sus pupilos. No sólo entrena, sino que trata de educar en valores a sus jugadores. Vehemente en sus formas en el banquillo, también lo es en los entrenamientos. Ello le granjea el respeto y cariño de sus jugadores.

José Imedio ha entrenado en categorías inferiores de Ciudad Real y ha sido segundo entrenador del Ciudad Real de Tercera División. Hoy entrena a los juveniles B de ciudad Real. Donde ha estado, ha desempeñado un buen papel.

Esto no es una cuestión de malos o buenos. O quien lo hace mejor o peor. Cada uno defiende su trabajo con sus equipos respectivos. Esto es una cuestión de educación deportiva, fundamentalmente de los aficionados. Es de dar ejemplo de civismo y respeto por el rival. Algunos escondidos tras la multitud dicen frases, que en solitario no serían capaces de decir. Otros, parapetándose en el anonimato de un comentario en  internet, aprovechan para meterse con el pueblo vecino o su gente y descalificarlo, aunque la noticia vaya por otro lado.

La noticia no es que Bolaños es malo y Ciudad Real bueno, ni al revés. La noticia es que si no demostramos más civismo, más respeto y más educación desde la grada, la cosa se nos puede escapar de las manos en cualquier momento. Son chispas que van saltando y alguna puede prender la mecha.

Ni siquiera es patrimonio del fútbol. En balonmano o baloncesto también se dan casos similares. Y se ha podido ver espectáculos bochornosos en esas canchas de juego.

Si a alguien ha ofendió la noticia, pido disculpas por ello. Cada uno de nosotros somos responsables de lo que decimos o escribimos, y yo asumo mi responsabilidad, aunque no buscaba, ni protagonismo, ni enfrentamientos entre aficiones, ni nada parecido. Sólo digo que si no ponemos remedio a lo que las gradas están haciendo en algunos partidos, puede saltar el escándalo en cualquier momento. Por eso, más civismo y respeto a los demás. Y dejemos que los niños y niñas disfruten del deporte de forma sana. El deporte es cultura, compañerismo, amistad, no revanchismo ni violencia.

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