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Un trabajador de Tomelloso, salva la vida gracias al desfibrilador instalado en la empresa

Un trabajador de Anro, recuperado de una crisis cardiaca gracias al desfibrilador instalado en 2009 en esta empresa de Tomelloso.

El enfermo, atendido por varios compañeros, fue evacuado al Hospital de Ciudad Real y está fuera de peligro

La existencia de un desfibrilador en las instalaciones de la empresa tomellosera Industrias Metálicas Anro permitió ayer hacer frente en solo unos y vitales minutos a una grave crisis cardiaca que ha sufrido un empleado del área comercial de esta empresa cuando se encontraba en su puesto de trabajo.

El empleado, de 46 años, fue evacuado de urgencia en una ambulancia del Sescam desde la empresa, situada en la autovía de Villarrobledo, hasta el Hospital General Universitario de Ciudad Real, donde se encuentra ingresado y, al parecer, fuera de peligro.

El suceso, que tuvo lugar sobre las 10 horas del lunes, ha demostrado la conveniencia de que en todos los centros de trabajo y especialmente en las empresas, haya instalados desfibriladores y trabajadores que los sepan manejar, aunque su funcionamiento en muy sencillo.

En este caso, además se ha dado la casualidad de que precisamente la semana pasada el equipo de Anro encargado del desfibrilador había realizado su actualización periódica y hasta cuatro empleados: Javier Romero y Javier Alvarez, M. Carmen Muñoz y David Lorenzo, pudieron atender a su compañero desplomado para recuperarlo de lo que parecía una parada cardiorrespiratoria.

Anro está certificada como Espacio Cardioprotegido desde el año 2009, aunque ha sido esta la primera vez que ha sido utilizado en una grave crisis real. En ese año, esta empresa tomellosera adquirió un DESA, dispositivo que administra una descarga eléctrica al corazón, a través de la pared torácica, ya que sus sensores hacen un análisis del corazón, monitorizan el ritmo cardíaco y, cuando lo requiere, liberan un choque eléctrico. Un desfibrilador puede restaurar el ritmo cardiaco normal a un paciente de ataque cardiaco o de muerte súbita.

Los desfibriladores pueden ser usados por personal no sanitario, ya que los riesgos de su uso son mínimos y garantizan un 90% de éxito. De hecho, en los casos en que no se produzca una arritmia y la pérdida de conocimiento se deba a otra causa, el aparato no permitirá generar el choque eléctrico.

El DESA está ubicado en el botiquín general de las instalaciones de Anro y se revisa para que esté plenamente operativo, existiendo un grupo de ocho empleados de distintas Áreas y Departamentos encargados de su utilización, a través de una amplia formación inicial y de reciclaje, tal y como está establecido legalmente.

25.000 paradas cardiacas al año

Cada año se producen en España más de 25.000 paradas cardíacas (lo que equivale a una media de un paro cardíaco cada 20 minutos, ocasionando cuatro veces más muertes que los accidentes de tráfico). Más del 85% de las muertes súbitas son de origen cardíaco, el 90% de ellas se producen fuera de los recintos hospitalarios (lugares públicos y centros de trabajo), aspecto fundamental ya que, en la actualidad, sólo un 5% sobreviven a una parada cardíaca repentina cuando sucede fuera del hospital y sin quedarles secuelas.

El acceso público a la desfibrilación realizada por personal no sanitario, es capaz de procurar a la víctima asistencia antes de que transcurran los 10 primeros minutos tras la parada cardíaca, tiempo fundamental para aumentar las probabilidades de éxito de la cadena de supervivencia

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