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Parque Nacional de Cabañeros

Cabañeros se encuadra dentro de la red de los quince parques nacionales existentes en España. Incluso cuenta con otras figuras de protección en el escenario de la Red Natura siendo una zona de especial protección para Aves y lugar de importancia comunitaria.

Recibe su nombre de las chozas usadas de forma tradicional por pastores y carboneros como albergue temporal en sus labores agrarias. Estas cabañas de forma cónica se techaban utilizando la vegetación del entorno y servía de vivienda a los pobladores de los Montes de Toledo.

El Parque Nacional de Cabañeros fue declarado en 1995, si bien, siete años antes en 1988, la Junta de Comunidades ya había determinado declararlo Parque Natural para evitar que Cabañeros se convirtiera en un campo de maniobras y prácticas de tiro del ejército.

El Parque Nacional de Cabañeros está enclavado en los Montes de Toledo, al noroeste de Ciudad Real y al suroeste de Toledo. Y encuadrado entre las sierras de Rocigalgo y el Chorrito, al norte, la Sierra de Miraflores al sur; al este por el río Bullaque y al oeste el río Estena, Cuenta con una superficie de cuarenta mil ochocientas cincuenta y seis hectáreas, englobando seis términos municipales: Hontanar y Los Navalucillos en Toledo y Alcoba de los Montes, Horcajo de los Montes, Navas de Estena y Retuerta del Bullaque en Ciudad Real..

El paisaje del Parque Nacional de Cabañeros introduce holgados matices, dando lugar a divisiones en unidades muy característica de los pagos de los Montes de Toledo, como son la raña y la sierra.
La raña es una vasta extensión de terreno de cerca de ocho mil hectáreas ubicadas en el sureste del Parque. Su albores se encuentra en el relleno con materiales periféricos que tuvo lugar hace tres millones de años.

En los años 60 se exterminó parte del bosque y el matorral que la cubría, para dedicarla a cultivos de cereal. Desde entonces transmutó en un herbazal arbolado con algunas zonas de vegetación original, como la denominada el “Mancho del Portugués” o algunos de los alrededores de la Colada de Navalrincón.

Las sierras son las zonas de relieve montuosos correspondientes al norte, el centro y el oeste del Parque. Su altura está comprendida entre los seiscientos cincuenta y los mil cuatrocientos cuarenta y ocho metros, siendo su más elevada, el Rocigalgo. Se encuentran cubiertas de bosques y matorrales y pedrizas descubiertas de vegetación. Los bosques más profusos son los encinares, alcornocales, quejigares, rebollares, y de ribera alrededor de los cursos fluviales. El matorral más abundante es el jaral-brezal.

La fauna que despunta en el área de la raña son los saltamontes, en especial en primavera-verano, y también abundan las mariposas. El anfibio más numeroso es el sapo corredor. Las aves concurrentes en verano son por lo general insectívoras, y consumen sobre todo ortópteros, como es el caso de la cigüeña blanca, la carraca, el cernícalo común. Por el contrario, en el invierno predominan las especies granívoras.

Existe un enjundioso grupo de especies particulares de la raña de ambientes esteparios, como el sisón y el alcaraván.
También encontramos el elanio común, que vive en zonas abiertas. En todas las épocas del año es frecuente observar buitres negros y leonados. Una de las especies más abundantes es el ciervo, que en la segunda mitad del año es muy frecuente en la raña.

En relación a la fauna Cabañeros está considerado como uno de los centros principales del mundo en cuanto a la cría del buitre negro, llegando a tener en el año2014 doscientas cuatro parejas reproductoras.
Conexos a los bosques de encinas, quejigos y alcornoques adivinamos diversas especies de aves rapaces como el águila imperial , el águila culebrera, el águila calzada, el gavilán y la cigüeña negra. La población de sus arroyos la componen peces como el cacho, el calandino, el jarabugo, la colmilleja, la boga, la pardilla y el barbo cabecicorto; anfibios como el tritón ibérico; y reptiles como el galápago europeo y el lagarto verdinegro.
Los ciervos y los jabalíes son los ungulados más abundantes, acompañados de corzos. Los mamíferos depredadores como la garduña, la jineta y el zorro son los principales consumidores de micromamíferos. También encontramos al gato montés.

En Cabañeros y más concretamente en Navas de Estena podemos recorrer zonas con fósiles de hace más de cuatrocientos, correspondientes al período Ordovícico, cuando este territorio era mar. También en el Boquerón de Estena se han hallado restos del gusano gigante más antiguo descubierto hasta el momento.
Los materiales geológicos imperantes en el terreno son la cuarcita y, en menor medida, la pizarra.

La historia del Parque Nacional de Cabañeros está enlazada con la historia de los Montes de Toledo, nombrados así porque desde el siglo XIII al XIX, fueron propiedad de la Ciudad de Toledo.
En sus Ordenanzas de Uso, recopiladas en el siglo XVI aseguraban la conservación de sus recursos naturales y para ello se regulaban la agricultura, ganadería, apicultura, carboneo, leñas y extracción de madera, lo que permitió la conservación de las masas forestales.

Existía, también un espartano sistema fiscal para los pobladores, con impuestos como el “dozavo”, sobre determinadas producciones; el “portazgo”, sobre el paso por el Puerto Manchés y el “humazgo”, sobre el carboneo.

La presencia del hombre en el Parque se remonta al Paleolítico Inferior; así como pequeños poblados de la Edad de Bronce y ruinas de las épocas romana y visigoda.

Lucía Ballesteros

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