¡ALERTAS!

Los muertos de agosto

Si ya la globalización nos impedía la desconexión veraniega típica de España, cuando en agosto todo se cerraba, ahora la nueva guerra permanente contra el terrorismo y la locura nos ha vuelto a recordar que hay que estar en alerta cualquier día del año.

En el paso de estas dos semanas desde los ataques de Barcelona y Cambrils, hemos tenido ocasión, una vez más y de forma desesperante, de constatar cómo la sociedad española evita, siempre que tiene algún problema, discutir sobre el fondo del asunto, y prefiere entretenerse en lo que aquí hemos llamado muchas veces “falsos debates”, o confrontaciones manipuladas que nacen aprovechándose de los instintos más primarios que todos padecemos.

Lo esencial hubiera sido que, en medios de comunicación y redes sociales, nos hubiéramos centrado en debatir sobre las tareas de concienciación ciudadana para colaborar en la prevención de futuros atentados, así como en evaluar si los efectivos, presupuestos, y distribución de competencias entre los cuerpos de seguridad, son los adecuados.

Del planteamiento de este tema, en sus justos términos, creo que se concluiría que los poderes públicos en España están alerta, y que todos debemos de ayudar para tratar de avisar sobre algo que es muy difícil de evitar: que cualquier pirado con una pésima orientación educativa, pueda matar en un momento dado a varias personas, si un manipulador (que poco tiene de religioso) le vende que su miserable vida de mediocre y reprimido, se va a transformar en un paraíso de gloria y carne.

¿Y qué es lo que prima en las redes y en la prensa? Pues los detalles que permiten separarnos como sociedad y como seres humanos, que se magnifican conscientemente para sacar partido desde diversos puntos de vista: primero, el nacionalismo antidemocrático, que quiere matizar cada detalle para vender su basura subliminal de independencia. Lo de cargarse la manifestación de Barcelona acabará siendo su tumba política.

Segundo, la España cañí que achaca al sistema autonómico todo tipo de responsabilidades en bolardos, pretendidas inoperancias y hasta risas de la alcaldesa.

Tercero, la inefable “progresía” universal, que tira de peluches, lemas, y lágrimas para hacernos ver que todo esto de la guerra santa es una responsabilidad compartida porque nuestra sociedad occidental es malvada, y que los españoles que no somos “gente”, pretendemos utilizar estas desgracias.

Y cuarto, lo peor: centenares de miles de personas de todos los colores políticos, que se expresan contra la inmigración musulmana o nos lo piensan en toda la cara, aprovechando para denunciar un supuesto trato de favor a los de fuera respecto de los de dentro y generando xenofobia, o más bien aporofobia. Lo que ya de por sí es difícil de digerir, la barbarie de la muerte, se manosea para criticar y dividir.

Enrique Belda Pérez Pedrero

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: