¡ALERTAS!

Unidad constitucional

En estos momentos de pertinaz ataque de los nacionalistas antidemócratas, no está de más recordar lo que nos une a los demás.

Reitero aquí la necesidad de que la gente recuerde que las ideologías, en el sentido que eran conocidas en el siglo XX, han desaparecido para el noventa por ciento de los ciudadanos de los países desarrollados. Al margen quedan minorías que hay que respetar, incluso minorías entre esas minorías que pueden aportar ideas valiosas, pero el resto de personas tan solo discrepamos, en el fondo, de posturas a las que nos pueden llevar diversos intereses, pero no por una visión distinta de la vida.

Por eso recuerdo que todos compartimos una “ideología constitucional”, que es la que se explicita en la ley de leyes, y que recoge el espíritu universalizado de los derechos humanos y los principios de la libertad, igualdad, justicia y pluralismo político. En ellos deberíamos encontrar, más que nunca en tiempos difíciles como estos, un cauce común de solución de problemas.

Esto no son palabras bonitas. Les pongo un ejemplo práctico con la triste noticia de que los partidos no van a seguir intentando el pacto por la educación: creo sinceramente que es radicalmente falso, aunque sea oportuno para algunos, seguir diciendo que no compartimos el modelo educativo entre la mayor parte de electores, cuando ello no es cierto, ya que tan sólo nos apuntamos a las posturas que diversos santones de la política y la comunicación magnifican para atacar o encumbrar al ministro de turno.

El seguir la ideología constitucional consiste en aceptar una escuela pública de calidad, gratuita pero exigente. Libre, pero respetuosa con la propia Constitución. Y junto a ella, admitir todo tipo de enseñanzas privadas que compartan los valores y derechos constitucionales (entre los cuales se encuentra la libertad religiosa).

Si estamos de acuerdo en eso, todo lo demás son montajes para denostar sobre el papel, normativas que no pretenden otra cosa. ¿Qué sería lo contrario a esta ideología, y por lo tanto, lo que nos distanciaría a la mayoría de quien así pensara? Pues tanto las ideas de aquellos que pretendan desmembrar el sistema público, como las de los que nieguen legitimidad a centros privados con ideario propio, aunque constitucional.

Como nadie pretende eso, diversos políticos y medios, según quien manda, se afanan en situar cualquier propuesta en estas zonas; cuando en realidad ningún gobierno, hasta ahora, ha rebasado estos límites, salvo en la opinión de sus adversarios posturales (aunque compañeros de ideología constitucional).

Otro ejemplo es el montaje de la lengua que se traen entre manos los nacionalistas, no solo en Cataluña, también en Baleares, y que es sencillo: la ideología mayoritaria, la constitucional, se resume en la palabra “riqueza”: lengua española para todos y lengua natural de nacimiento, sea ésta el catalán, el vasco o el gallego; también para todos. Sin exclusiones.

Recibir cultura y educación nunca puede ser considerado como imposición salvo que quieras ser heredero de los que quemaban libros. Por todo ello, deberíamos exigir menos manipulación partidista, ya que, en el fondo, no son tantas las diferencias, y es una mezquindad abrir divisiones donde no existen.

Enrique Belda Pérez Pedrero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: