¡ALERTAS!

A vueltas con la actualidad. Toca ayudar a Irene y a Pablo

Una semana más, la rabiosa actualidad marca esta aportación que tengo el honor de compartir con ustedes. Con el terremoto político de las pasadas semanas, no hemos reparado que ha llegado el calor y que es el primer año que Irene y Pablo tienen piscina.

Al que les habla, el Señor ya le concedió una hace algunas temporadas, y quiero solidarizarme con lo que se le viene encima a esta simpática pareja de revolucionarios españoles.

Se ha terminado la tranquilidad en junio, amigas. Enhorabuena, no obstante. Lo primero, chicos o chicas, o como queráis hoy ser aludidos: las fotos muestran que la cubeta está llena, por lo que os ahorraréis una pasta en el consumo de agua, que en Galapagar no es barato. Bien. ¡La positiva, amiguetes!, que diría JJ, el sicario de Escobar.

Lo segundo: hay que hacer una cloración de choque con cloro granulado. Es imprescindible que la haga Pablo porque el producto es muy fuerte e Irene no debería manipularlo en su estado. Tras ello, poned la depuradora como poco veinticuatro horas (tic-tac, tic-tac, que de la vuelta “to” el líquido).

Vuestra piscina parece tener forma de habichuela, o de hígado invertido de borracho, con lo que mejor es pasarle un limpiafondos manual para que no se quede la mierda en las redondeces (lo que sucede con el robot automático).

Cuando repaséis que el PH esté ajustado, para que no se os inflamen los ojillos, ni tu cabello, Pablo, se quede fosco, lo más práctico para vosotros (cargas familiares, una organización así de nueva que atender, un cielo que asaltar y una patria que salvar) son las pastillas de cloro de cinco efectos en los skimmer: las pones cada tres días, y te olvidas.

Consejo social ulterior: para que no se apalanquen a menudo Monedero, Echenique o Tania (¿Iría Tania a tomar unas chelas?), mejor dejar que el agua se quede un poco turbia, para que no les apetezca tanto repetir.

Si las pastillas de mantenimiento no tienen floculante, mucho mejor, y así no se va al suelo el polvillo y las cacas de pájaro, dando un aspecto más insalubre a la superficie, que ahuyenta las visitas. ¡Bienvenidos al mundo de la derecha social, queridas!.

En noviembre nos volvemos a escribir para los consejillos sobre la chimenea, y la sustitución de esa cutre bañera de hidromasaje por un spa de jardín con dos bombas, a la altura de vuestro Peumayen particular, de vuestro nidito soñado.

Enrique Belda Pérez Pedrero

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