¡ALERTAS!

El capital te la m… (te engaña)

Especialmente a ti, querido/a bien pensante, propenso a ser ecuánime en tus juicios y moderado en tu voto. No te preocupes, porque a los extremos también los engaña su propia visceralidad, y es peor (es decir, se autoengañan).

Vamos a ver, ¿Cómo es posible de la noche a la mañana, que el cabeza virtual, y no real, de un partido en baja y al que no apoya gran parte de sus compañeros, ni el propio electorado, pase a ser un presidente del Gobierno bien valorado en sus inicios, y con el coro mediático condescendiente? ¿Es que somos tontos? o ¿Es que hemos visto la luz? Alguien dado a creer en las conspiraciones podría explicar bien todo esto.

El dinero que hay detrás de Albert Rivera es muy probable que haya chocado y cansado al dinero que gusta de una España bipartidista. El bipartidismo no se sostiene sin un lado socialdemócrata fuerte que, al menos para empezar, tenga una cara visible con recorrido.

A Pedro Sánchez, así, le tocó la lotería cuando los despachos vieron que, con el lifting oportuno, el PSOE recuperaría la vida. Tras ello, ha resultado un gobierno con oportunas personas muy cercanas a las élites financieras o toleradas por éstas, que se compensa con decisiones vacías de cara a la galería más de izquierdas y que afectan poco al gran capital. Si saco a Franco de la tumba o doy cabida a los mismos refugiados que suelen entrar a diario, las cosas cambian menos que si toco la reforma laboral o la financiación autonómica. O si proclamo que ha vuelto la sanidad universal que nunca se fue salvo en las invenciones sectarias, no añado al gasto público un euro más.

Esos poderes económicos, saben, de la misma manera, que un bipartidismo necesita un referente de centro derecha, pero al tener otros capitalistas comprando ya el producto novedoso, Ciudadanos, necesitan reconvertir el tradicional, es decir el PP. ¿Podrán hacerlo? Lo están intentando.

La jugada de la moción, después de al PSOE, beneficia al PP, que ha pasado de perder mil votos diarios a ganarlos. ¿Juegan con todos nosotros? Se preguntarán. ¿Ustedes qué creen? Es lo de siempre: somos consumidores de política y no los protagonistas de la política, y por ello nos tratan como a tales.

Seguimos buscando líderes providenciales o malas copias de éstos, en vez de equipos e ideas que estén al servicio de nuestros derechos. Vale pues con un envoltorio trabajado en gabinetes de imagen y comunicación para que una persona defenestrada políticamente pueda gobernar con el apoyo de solo 84 de los 350 diputados de la Cámara.

Enrique Belda Pérez Pedrero

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