¡ALERTAS!

Anchuras 1988: ¡No al campo de tiro!

 El Ayuntamiento de Anchuras ha tenido a bien cursar invitación para la celebración del triunfo contra la decisión del Ministerio de Defensa de instalación del campo de tiro. Una larga lucha que, en los años ochenta, mantuvo una viva y dinámica actitud de la población anchureña, con su alcalde a la cabeza, y de muchos colectivos y organizaciones políticas y sociales de toda la provincia que prestaron un apoyo incondicional para que, ni en Cabañeros ni en Anchuras, se llevará a cabo la militarización de un espacio natural que merecía otra actuación protectora, como así se hizo.

La edad que tengo, la que tenía en aquel momento, no me hace acreedor para mantener la necesaria evocación sobre aquellos hechos, de los que no fui protagonista; pero lo fue, entre otros, mi sindicato; una organización sindical de amplio recorrido y con memoria histórica. Por ello, he recurrido a las vivencias de los que me precedieron, de los compañeros, compañeras y dirigentes que estuvieron allí, de los que impulsaron y participaron activamente junto con otras fuerzas progresistas y colectivos ecologistas, en la constitución de la Coordinadora Provincial en defensa de Anchuras, y de otras de carácter local que se sucedieron por la provincia.

Hoy, todavía viene bien recordar que las ideas pacifistas y la defensa de los entornos naturales y su actividad económica, la opinión de la ciudadanía afectada, deben ser considerados por encima de intereses, a veces injustificados, que pretenden dominar y aplastar la voluntad popular. El caso de Anchuras es, a mi juicio, un ejemplo de unidad en la defensa de una idea y de unos valores que nunca debieron cuestionarse, por mucho que se quisiera anteponer el interés del Estado y los deseos de la OTAN de tener campo de tiro en la provincia de Ciudad Real.

La calle dio una gran respuesta. Comisiones Obreras estuvo, junto a un gran número de organizaciones y colectivos, en la manifestación de Ciudad Real; que contó también con la presencia de dirigentes políticos de nivel nacional, y de nuestro secretario general confederal, Antonio Gutiérrez. En conclusión: unos meses de frenética, organizada y animosa defensa para que Anchuras no fuera la alternativa de campo de tiro. Se logró borrar a Cabañeros y Anchuras de la agenda, del punto de mira, del Ministerio de Defensa.

La movilización popular trascendió de lo socio-político a lo festivo. Los carnavales también sirvieron de protesta, de sabia ironía, para manifestar su apoyo a los anchureños y su crítica al poder. El grupo “Los criticones” de Puertollano, que contaba entre sus componentes con un buen puñado de afiliados de CCOO, optó por Anchuras para defender su particular ‘NO al campo de tiro’.

Así su coplilla central cantaba: “En la Mancha hay un hidalgo/ el cuál reside en Toledo/ de nombre José Bono/ Salvador de Cabañeros. Iba pa campo de tiro/ lo habría sido sin dudar/ pero este ingenioso hidalgo/ lo hizo parque natural./ A la mañana siguiente/ conocemos la verdad, /lo había cambiado por Anchuras,/ que está un poco más allá…”

Ahora, treinta años después, Anchuras rememora una lucha ejemplar, su derecho a mantener su forma de vida, sus tradicionales ocupaciones, su medio natural. Una envidiada defensa colectiva para conseguir unos objetivos loables. Una población que tuvo el valor, coraje y la valentía para que no se rompieran sus tradiciones, su economía, su medio natural. Anchuras resiste. Enhorabuena.

José Manuel Muñoz Expósito
Secretario general de CCOO-Ciudad Real

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