¡ALERTAS!

Los móviles y los accidentes como problema de Estado

Pues sí: me parece muy bien que emplumen a los conductores/as que van chateando por el whatsapp al tiempo que circulan. Creo que les van a encasquetar tres mil euros de multa más seis puntos del carnet.

Es una lacra en la que todos hemos caído alguna vez por urgencia o adicción, y que crea riesgos evidentes y palmarios que han dejado las antiguas llamadas de teléfono a la altura del betún, como causa de accidentes. Es ya la tercera, tras la velocidad y el alcohol. Causa perjudicados directos cuando los infractores se llevan por delante en la calle a peatones (que habitualmente también van mirando a su aparato).

Yo vi en mi ciudad, Ciudad Real, a una niñata que pegó un topetazo a una señora, y antes de bajar la ventanilla para ver si había pasado algo gordo (no descendió en ningún momento de su infame coche coreano), terminó de escribir lo que tuviera entre manos con otra choni como ella.

Y también genera perjuicios indirectos: por ejemplo, la semana pasada casi pierdo un avión por un atasco de noventa y cinco minutos en la A 42 camino de Madrid. Cuatro coches colisionaron por un tío que grababa en su móvil un mensaje mientras adelantaba por el carril izquierdo, el muy machirulo. En el muy lento avanzar durante once kilómetros en esa hora y media larga, la mayoría de los atascados consultábamos navegadores, comentábamos la desgracia con casa, y leíamos el mail en los parones.

Esto tiene que parar: antiguamente en los semáforos, el español medio se llevaba el dedo índice a la napia y adelantaba su higiene. Eso era todo: una guarrería, pero no apartaba las dos manos ni la vista del volante. Ahora, ciudadanos y ciudadanas deslizan la mano y los ojos a sus respectivas entrepiernas, donde han situado su Iphone o Android, para actualizarse en esos veinte segundos de parada.

En Madrid, nuestros queridos compatriotas los repartidores, poco dados al manos libres, siguen usando el tradicional teléfono y al menos, una mano y los dos ojos, siguen en guardia. En Toledo, por la calle alfileritos donde sólo caben a la vez coches pequeños y personas apolíneas como el servidor de ustedes, los de las furgonetas ponen a prueba la existencia de nuestros ángeles de la guardia: llaman, whatsappean, aceleran, y se hurgan la nariz, todo a un tiempo.

Fuera de bromas, hay vidas detrás, y cada coche pesa cientos de quilos que se descontrolan por nuestra falta de control mental y nuestra larvada ignorancia de la pertenencia a una sociedad.

Es muy importante: vale que Pedro Sánchez es un okupa que va de felonía en felonía. Vale que nos quedamos sin pensiones. Vale que no paran de salir en todos los partidos indignidades. Vale que estamos rallados con Cataluña. Pero lo urgente no puede sustituir a lo importante y la crisis de España está muy relacionada con cuestiones como ésta de “urbanidad”.

Otro día hablaré de lo que significaría la “urbanidad” en el buen hacer de los comportamientos políticos.

Enrique Belda Pérez Pedrero

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