¡ALERTAS!

Operación chuleta

Va a resultar que la operación para salvar el bipartidismo, que colocó a Pedro Sánchez en la presidencia del Gobierno y dio una oportunidad al PP para remontar, gracias a la marcha de Rajoy, se va a convertir en la operación chuleta.

Me explico: ciertos poderes económicos vieron muy bien que se frenara la caída en picado de la imagen de los dos principales partidos de España. En el PP, el relevo ha dado lugar a un líder nuevo, que se maneja asombrosamente y que resiste nada menos que dos operaciones de nuevos partidos de derecha. En mayo veremos si ha sido o no un acierto esta salida votada por la militancia. Casado está resultando, de momento, como contención y como nueva imagen.

Pero lo de Pedro Sánchez se ha convertido para sus patrocinadores en un dolor continuo de cabeza. Lo que parecía una operación inteligente para conferir un liderazgo atractivo y socialdemócrata que reactivase el PSOE, basado en la imagen de un líder que había echado un par y se había impuesto internamente a la carcundia de Susana Díaz, ha terminado siendo una simple operación, llamémosla “chuleta”, en la que no solo no se va a frenar la caída del socialismo moderado español sino que se va a acelerar.

Tenía mucho riesgo apostar por un tipo perfecto de imagen pero completamente vacío por dentro. Conocedor de sus limitaciones, el presidente que no salió de elecciones jugó a sacar pecho y gobernar basándose en la mera chulería, olvidando su debilidad parlamentaria y jactándose de su condición de inesperado.

En una de sus múltiples acepciones, el diccionario de la RAE define “chuleta” como chulo, con chulería. Y “chulería” por su parte es: 1. Cierto aire o gracia en las palabras o ademanes. 2. Jactancia o arrogancia. 3. Dicho o hecho jactancioso. ¿Ven? No es insulto: todo le pega al personaje sin fondo, pero que lo cubre, eso sí, en dos idiomas. Se pasea por el mundo en nuestro avión sin agenda seria, como revelan miembros del cuerpo diplomático, preside un gobierno-gallinero donde a cada minuto los ministros/as se contradicen y enmiendan, no logra aprobar presupuestos ni siquiera vendiendo nuestro futuro a los nacionalismos, miente, presenta tendencia a la usurpación de funciones legislativas y de gobierno judicial, es pillado en continuos renuncios, hace un ridículo pomposo en los flecos gibraltareños del Brexit, hunde a sus feudos de votos, pone en peligro la caza, el agua, las tradiciones, los servicios públicos, la estabilidad presupuestaria y el crédito de España.

Y ahí sigue sin despeinarse. Jamás soñó que su actitud ante la vida le llevará hasta aquí, y sabe que, si nadie cambia la Ley Orgánica del Consejo de Estado, se quedará eternamente colocado y bien pagado. ¿creen que este juicio que hago es duro y tendencioso? Pues escuchen ya a sus compañeros de partido, y esperen a lo que la izquierda moderada dirá de él dentro de unos años. Esos sí que le darán la cuarta acepción de la palabra “chuleta”: bofetada.

El que venía a salvar la socialdemocracia la va a enterrar. Y no por extremismo, solo por prepotente vacuidad.

Enrique Belda Pérez Pedrero

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