¡ALERTAS!

¿Usted votará para fastidiar a alguien?: sepa que va a beneficiar a su peor enemigo

Con la llegada de nuevas fuerzas a la extrema izquierda hace cinco años, y a la extrema derecha ahora, muchos españoles experimentan el gozoso trance de castigar a los partidos tradicionales a los que votan de vez en cuando, como una forma de dar una colleja a algunos políticos apesebrados que nunca cambian, y a los que califican de acomodaticios.

Es un voto de reacción y desahogo que algunas veces está más que justificado pero que, en general, tras ese momento de venganza y alivio, provoca efectos muy negativos tanto en las instituciones como en los intereses del propio votante.

No me voy a andar con paños calientes para decirle a muchos conservadores de este país lo que va a pasar en las próximas elecciones generales que están al caer, si es que ellos van a seguir en su legítimo derecho a votar con las vísceras: en el setenta por ciento de las cincuenta provincias de España que tienen circunscripciones electorales de tres, cuatro y cinco escaños en el Congreso, el PSOE se quedará el primero, puesto que el tradicional voto no socialista se va a dividir entre PP, Ciudadanos y Vox. Los sufragios de toda la gente envalentonada de VOX, llevará a que su odiado Pedro Sánchez repita, esta vez sin “ocupación”, en la Moncloa, y el PP, al que también pretenden castigar, se llevará los escaños sobrantes por poco que saque a los nuevos partidos.

Tooooodos, repito toooodos los votos de VOX, por ejemplo, se perderán en Ciudad Real, Albacete, Guadalajara, Cuenca, Ávila, Segovia, etc. Oiga: todos. No solo será como si no votan o como si tiran directamente al váter su papeleta sino que, además, servirán para que el PSOE pueda con los mismos apoyos obtener más escaños.

Eso no se lo cuenta nadie en los memes de las redes sociales ni en los ufanos chascarrillos que reparten en los grupos de WhatsApp creyendo que con su actitud y su voto están chinchando a socialistas y podemitas. Tampoco reparan los nuevos patriotas “superespañolazos” en que, dado el voto dirigido y secundario del Senado, el PSOE, aunque por poco, se embolsará en todas estas provincias tres de los cuatro senadores a elegir, y los nuevos partidos también se quedarán fuera de esa cámara, tras haber dividido el voto. Total nada: el Senado con una mayoría fuerte del PSOE ya no podrá servir de freno a una reforma constitucional en clave federal.

Como sigan con sus planes, señores y señoras conservadores, la Ley D´Hondt en el Congreso y el seguidismo partidario como un tipo de donkey vote en el Senado, convertirán sus sufragios en basura, a la vez que magnifican los resultados cutres del PSOE que, aún con esas y al quedarse en primer lugar, encumbrarán a Sánchez. En Andalucía no ha pasado porque las circunscripciones provinciales al Parlamento son muy grandes, y hace que se salven más votos de los partidos pequeños, pero eso no se va a repetir en unas Elecciones Generales.

Enrique Belda Pérez Pedrero

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