¡ALERTAS!

El respeto como base para votar

Ya estamos de elecciones. En todas las elecciones, a la vez y a lo bruto.

Nos dicen los medios de comunicación, que nos interpretan las encuestas, de que se trata de elegir entre dos bloques antagonistas de izquierda y derecha con la única novedad que ahora se componen de distintos partidos. Una mierda. No es así. No es de nuevo el falso montaje del siglo XX.

En una sociedad avanzada y plural, el verdadero bloque mayoritario es el de todas las personas que habitamos la moderación y la centralidad, y que estamos en condiciones de cambiar el voto después de pensarlo al menos cinco minutos.

Pero los extremos hacen más ruido y con peores formas, acaparando toda la atención. ¿Saben cuál es hoy por hoy en España la mayoría consolidada y natural?:la que no va a ir a votar, o la que está espantada ante el enfrentamiento y se piensa hacerlo. ¿Han estimado ustedes la impresión que da ver a dos padres peleándose a la puerta de un colegio? ¿Y el efecto que causa que dos compañeros de trabajo se falten el respeto delante de sus jefes?

Pues eso y no otra cosa es lo que le pasa al electorado medianamente formado cuando ve a ciertos políticos dándose estopa o criticándose mutuamente sin llegar nunca al diálogo, ni a reconocer un mínimo error en su planteamiento.

En muchas provincias los partidos se juegan por cuatro votos, escaños que serán absolutamente relevantes para formar gobiernos. En esas circunscripciones, por ejemplo, las de Castilla-La Mancha, la cuestión no será solo convencer al electorado de que el voto hacia nuevos partidos extremos se perderá absolutamente en algunas de las consultas convocadas (las Generales y Autonómicas): la verdadera batalla será que se comprenda por los que mandan que la victoria la van a dar los del bloque mayoritario que cambiaba periódicamente de opinión, pero entre opciones moderadas.

Las formas lo van a ser todo y el respeto escrupuloso a la verdad y a la ponderación, puede llevar a rescatar el voto de quienes ya no pasan más insultos a la inteligencia. Esto se lo han dicho a Pedro Sánchez, que repite ahora cada día que él representa ese centro y esa moderación, pero mientras con su lengua, su actitud y sus hechos, manipula, miente, denigra y ofende, a diestro y siniestro, repartiendo acusaciones de fascismo al que honra una bandera, o de comunismo al que simplemente le pide cuenta de sus compromisos sociales.

Las gallinas nunca creyeron la palabra del zorro, al menos cuando el zorro tenía hambre.

Enrique Belda Pérez Pedrero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: