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PUEBLOS CON ENCANTO EN CIUDAD REAL : Socuéllamos

El origen actual de Socuéllamos hay que centrarlo en la elevación del Córcoles, cerca de una laguna que existió hasta el siglo XX que recibía el nombre de La Hoyuela, imitando el patrón común de asentamiento desde el Neolítico y la Edad del Bronce. Por ello, pueden aparecer cantos tallados pertenecientes al periodo del Paleolítico Inferior, junto con lascas y láminas trabajadas desde el Paleolítico Medio hace más 4.000 años.

Previo al emplazamiento actual existieron dos núcleos: Vejazete y Villarejo Rubio poblados en la Edad del Bronce y que desaparecieron antes del siglo XVI.

La primera mención documental que existe de Socuéllamos son los privilegios repobladores otorgados por la Orden de Santiago y su Maestre Juan Osórez en las postrimerías del Siglo XIII. Las exenciones consistían en que todo el que edificara una casa y plantara dos aranzadas de viña estaba libre de todo pecho y tributo a excepción del diezmo al Monasterio de Uclés. Estas prebendas se mantuvieron en vigor hasta el reinado de Carlos I.

Villarejo Rubio, según Inocente Hervás y Buendía, fue la primera cabeza del señorío de la Orden entre 1235 y 1240 en que pasó a depender de Campo de Criptana. Desde ahí, la dirección pasó a Vejezate, una vez que su casa fuerte fue donada a la Orden de Santiago y a pedro Fernández por privilegio de Alfonso X “El Sabio” en 1526.

En 1478, el Comendador de Vejezate, Lorenzo Mexía, en plena Guerra de Sucesión Castellana, decide destruir la Torre de Vejezate, y emplear los doscientos mil maravedíes en reconstruir la Casa-Encomienda de Socuéllamos.

Con la llegada de la Pequeña Edad de Hielo las temperaturas disminuyeron y aumentó la pluviosidad. Se produce el hundimiento de las Lagunas de Ruidera y en Socuéllamos este hecho supone que se produzcan frecuentes inundaciones, epidemias y años sucesivos de sequía y carestía; provocando unas graves crisis en los años 1570 y 1585 y generalizadas durante todo el siglo XVII.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción: las primeras noticias que se tienen se remontan entre 1478 y 1480. En sus inicios el material empleado para su construcción es de muy baja calidad.

A finales del XVII se hizo la subasta de la reforma completa de la iglesia. Las obras terminaron en 1750 con la realización de la torre, que fue destruida por un accidente pirotécnico en 1903 y reconstruida en 1956.

Entre 1775 y 1795 se construyó el retablo con traza de Salzillo y talla de José Castell, imaginero de la ciudad.

Ermita de Nuestra Señora de Loreto: antigua capilla del cementerio. Sus orígenes se remontan al inicio del siglo XVII, la actual construcción se inició en 1716 y finalizó en 1767.

Palacio de la Encomienda: Situado frente a la antigua casa consistorial, se encuentra la que fue la encomienda que la Orden de Santiago y sus comendadores tenían en la villa. Los diferentes moradores lo fueron remodelando según sus gustos y en función de la riqueza y la duración del mandato de los distintos comendadores.

En la actualidad se compone de un cuerpo de dos edificios unidos por un corredor. El primer edificio es el más antiguo de planta cuadrada, de dimensiones reducidas, debido probablemente a su función defensiva, del que sólo se conservan las caballerizas.

El segundo edificio es la ampliación que manda levantar Antonio de Mendoza en 1524 en estilo renacentista como se puede observar en la escalera, en los pilares y en los capiteles de estilo jónico.  Distribuye el inmueble dejando las estancias del servicio en la planta baja y las residenciales en el segundo piso. En la actualidad se conservan cinco salas y en una de ellas pernoctó Santa Teresa de Jesús. El Marqués de Aguilar completó la obra con el resultado de un conjunto homogéneo de cuatro corredores en piedra y madera.

Casa de la inquisición: Dada la cantidad de moriscos asentados en Socuéllamos la Inquisición, tras la rebelión de las Alpujarras, decide establecer en 1574 un Tribunal que vigilara las acciones de dicha población. De la casa donde se ubicó el tribunal solo se conservan restos de la puerta original y un escudo de armas.

Lucía Ballesteros

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