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El acusado de obligar a una joven en Porzuna a mantener relaciones sexuales ,asegura que las relaciones fueron consentidas

V.G.R., acusado de obligar a una joven, que conocía, a mantener relaciones sexuales bajo amenazas de difundir en las redes un vídeo de una relación anterior consentida en Porzuna (Ciudad Real), ha asegurado que la relación fue consentida, como otras dos que mantuvieron anteriormente, y que el vídeo no existe. «Era una broma», ha añadido durante el juicio que se ha celebrado este martes en la Audiencia Provincial.

Durante toda su declaración ha insistido en varias ocasiones en que el tono de los whatsapp que hubo la noche del 15 de abril de 2018, antes de que se produjera la presunta agresión que se está enjuiciando, era el «lenguaje» que utilizaban entre ellos. Ha asegurado que sabían ambos «a lo que iban a quedar» y ha negado el episodio violento de agresión sexual denunciado por la joven, así como las amenazas de muerte.

Tras la relación, ha asegurado, que la joven iba «tranquila y satisfecha» y que él incluso se ofreció a acompañarla a casa, «para que no fuera sola», pero finalmente ella no quiso. También ha puesto a la sala en antecedentes, de cómo llevaban teniendo encuentros esporádicos desde los doce años. «Nuca fuimos novios, eran treinta minutos de tocarnos. Un poco de jugueteo. Era un juego que teníamos de mucho tiempo», ha explicado el acusado, que ha narrado como la primera relación completa que tuvieron fue a sugerencia de la joven. «Vino hacia mí en la discoteca. Me dice que ya no es virgen y que si quería que lo hacíamos. Lo hicimos en un cajero y la acompañé a casa».

Unas semanas después mantuvieron otra relación y en esta es cierto, ha admitido, que en un momento ella le dijo que parara y él lo hizo y ha alegado que ella no le comunicó en ningún momento que no quiere volver a tener relaciones con él porque no le ha gustado. Una versión muy diferente a los denunciados y confirmados ante la sala por la joven.

En lo único que coinciden ambos relatos es que desde la edad de doce años han tenido relaciones, primero «tocamientos y besos» pero que nunca llegaron a ser novios. Sin embargo la joven ha asegurado que tuvieron tres relaciones completas: «la primera fue plenamente consentida, la segunda empezó siendo consentida pero terminó sin serlo y la tercera sabía desde que empezó que no era consentida».

La joven ha explicado cómo se negó a quedar con él cuando el acusado se lo sugirió a través de mensajes de whatsapp cuando estaba en casa de una amiga. «Sobre todo después de la segunda vez que se le fue de las manos y lo tenía muy claro, pero uso lo de los vídeos para que bajara», ha añadido, mientras ha insistido en que se encontró con él con la intención de que borrara el vídeo y saber por qué le estaba haciendo aquello después de ser «buenos amigos» de tanto tiempo.

Ha admitido que no sabe por qué no le denunció en la primera ocasión que no le gustó lo que le hizo porque a lo mejor se hubiera ahorrado que le violara en la tercera. «Creo que me autoconvencí que se le había ido de las manos, que su intención no era hacerme daño, que no era tan mala persona».

Ha asegurado que él tenía planeado lo que iba a hacer. Nada más encontrarse empezaron a discutir y que le arrastró hasta el callejón empujándola. «Ya estaba llorando porque vi su agresividad y me metió en volandas porque no se salía con la suya. Estaba muy agresivo», ha explicado.

Ha repetido una y otra vez que ella le dejó claro que no quería hacer nada con él ante la insistencia del acusado, y que llegó a amenazarla de muerte si no accedía a sus deseos mientras que le golpeaba.

«Sentí miedo en todo momento. No hice nada de forma voluntaria. Pensé que me iba a violar viva o muerta y decidí que viva, así que me quede como una muñeca para que acabara cuanto antes», ha declarado ante la sala. Y ha contado como a ratos la abrazaba «para consolarse a sí mismo supongo» y que el acusado le decía que «le debía muchas cosas y que el vídeo que tenía no lo iba a borrar y que me iba hacer lo que quisiera cuando quisiera», ha explicado que como el acusado es «una persona bipolar» al rato le dijo que el móvil lo tenía apagado y que iba a borrar el vídeo cuando llegara a casa.

Llamó a su madre en cuanto el acusado se fue del lugar de los hechos pidiéndole que fuera junto a su tía al lugar donde se encontraba, ha relatado y que cuando llegaron «desde el primer momento notaron que algo pasaba fuera de lo normal» y que no sabía explicarlo pero que finalmente lo hizo y que su madre dijo que lo iba a llamar. «No vamos a buscarle porque nos mata», ha concluido y que de ahí se fueron a urgencias.

Finalmente, ha explicado que está en tratamiento psicológico desde entonces con consultas semanales. Que «gracias a que está viva» ha intentado rehacer su vida, que en los estudios, que antes iba mal, ahora se los ha tomado más enserio y está aprobando, pero que intentó tener una relación sentimental pero que no ha sido capaz.

La madre de la joven ha corroborado el relato de lo sucedido desde el punto que se encontró con su hija tras la llamada de esta pidiéndole que fuera a recogerla. Ha explicado que la encontró «muy nerviosa» que no «podía hablar». Ha explicado que «solo quería montarse en el coche» hasta que le insistió y le terminó confesando que el acusado le había obligado a «hacer lo que no quería», que la habían violado y que en ese punto comenzó a llorar, «se derrumbó», ha concluido.

También ha declarado como testigo, por parte de la acusación particular y la defensa, la psicóloga del programa ‘Contigo’ del Gobierno regional, que es un recurso de intervención para víctimas de abuso sexual, que está tratando a la joven. Como terapeuta, ha asegurado que no tiene «ninguna duda» que lo relatado «es cierto». Y ha explicado como su paciente ha tenido episodios de impotencia, ataques de ira y que está tratando de rehacer su vida pero que presenta «desconfianza» y se muestra «hipervigilante» y que casi dos años después de lo sucedido considera que no puede recibir el alta aún.

Para finalizar la sesión de este martes, ha declarado una de las chicas que estaban con la joven en casa de una amiga la noche de los hechos. Ha contado como en un momento, tras recibir los mensajes del acusado, «se puso seria» y a pesar de haber manifestado anteriormente que no iba a ir a encontrarse con él salió corriendo dejando sus pertenencias, ya que «tenía la intención de volver, pero no volvió».

Unos hechos que la Fiscalía ha encontrado constitutivos de un delito de agresión sexual, por el cual pide una pena de 10 años de cárcel y otro de amenazas por el que ha solicitado una pena de año y medio de prisión.

Además, ha solicitado una prohibición de acercamiento o comunicación a menos de 200 metros de la joven por tiempo de 17 años y medio y una indemnización de 6.000 euros por el trastorno de estrés agudo producido más la cantidad de 6.000 euros por el daño moral.

Por su parte, el abogado de la acusación particular eleva su petición de prisión a 12 años por el delito de agresión sexual y tres años por el de amenazas, además sube a 15.000 euros la indemnización que deberá recibir la joven. Finalmente, la defensa pide la libre absolución del acusado.

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