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Daimiel modifica su POM buscando impulsar la actividad económica en zonas bloqueadas por el frenazo inmobiliario

El cambio permite obras menores en edificaciones que, con esa adecuación, también podrían albergar un negocio. Además, así se evita el deterioro de unos inmuebles donde los propietarios no podían hacer nada en la última década. Gracias a esta modificación, las parcelas afectadas  podrían convertirse en aparcamientos disuasorios, apuntaba el concejal de Urbanismo, Jesús Javier Villar.

Permitir el fomento de actividades económicas y evitar el abandono de edificaciones que deterioran la imagen urbana de Daimiel. Esos son los objetivos de la reciente modificación puntual del Plan de Ordenación Municipal (POM), que afecta a las Unidades de Actuación de Suelo Urbano No Consolidado pendientes de desarrollo.

El concejal de Urbanismo, Jesús Villar, ha explicado en Radio Daimiel que los propietarios de las parcelas o de los inmuebles de estas unidades llevaban 11 años “sin poder hacer nada” en estos terrenos. La planificación del POM de 2009 marca que estas manzanas tienen que urbanizarse para abrir calles y construir nuevas viviendas. Por ello, el Ayuntamiento no podía conceder licencias sin otro objetivo, salvo las de demolición.

Pero la realidad es que la evolución del mercado inmobiliario en la última década ha tirado al traste esas expectativas y ha provocado que los propietarios tengan muy complicado vender y, al mismo tiempo, no puedan acondicionar sus edificaciones o utilizarlas para una actividad económica.

Ante esta situación, el Ayuntamiento ha movido ficha y a través de esta modificación puntual solicitada en el último pleno ordinario permitirá que se puedan hacer obras menores en dichos inmuebles. De esta manera, se frena su deterioro y “se abre la posibilidad de abrir un negocio de manera provisional, siempre que esas actividades sean compatibles con lo que se permita en esa zona del municipio”, señalaba el concejal.

Las unidades afectadas son ocho: Ardales (en la confluencia de las calles Albuera, Terrero y Griñón); Dehesa (a la altura de la calle Parque Nacional Archipielago de Cabrera); Flor de Ribera (al este del centro de Daimiel en la calle Flor de Ribera a la altura de la calle Quintanar); Magdalena (en la calle Magdalena a la altura de calle Espartero); Tesoro (entre las calles Santa María, Tesoro y San Roque); Pedreros Norte (contigua a la anterior); Carretera de Ciudad Real (al suroeste del casco urbano, al final de la calle Don Tiburcio); y Carrizosa (en la entrada desde Ciudad Real, por la calle Don Tiburcio a la altura de la calle Ureña).

La arquitecta municipal, Belén Bercebal, ponía esta zona como ejemplo de lo que se planificó y de las nuevas posibilidades con las que cuentan ahora los propietarios. En esta unidad, próxima al Centro de Especialidades, había y hay “12 o 14 grandes naves” que iban a desaparecer para abrir una calle que “rodease la chimenea” característica de este barrio y desarrollar todo ese terreno para viviendas. “En su momento todos los propietarios estaban de acuerdo, pero ahora lo que pedían son alternativas para darles un uso a esas naves”, comentaba Bercebal. Y ahí opera la modificación puntual y seguramente a partir de su entrada en vigor “tendrán una vida que hasta ahora no podía tener”, añadía.

Obras menores que “no pueden tocar ni su estructura o su fachada”, y orientadas a la adaptación de estos inmuebles a los posibles aprovechamientos económicos que puedan albergar. En este punto, la arquitecta municipal ha aclarado que estas concesiones son provisionales y no implican indemnizaciones si esas unidades se desarrollan como está previsto ni se pueden otorgar para uso residencial.

Un protocolo que ha calcado las directrices que marca la Comisión Provincial de Urbanismo para los sectores urbanizables. “Nos indicaron que la competencia para estas unidades de suelo urbano no consolidado son del ayuntamiento y lo que hemos hecho es trasponer la normativa”, indicaba la arquitecta.

En los próximos meses se comprobará el impacto de esta medida, pero una posibilidad que se abre es la habilitación de aparcamientos disuasorios. El concejal de Urbanismo lo veía con buenos ojos porque varias de estas unidades están en “una zona céntrica”.

Jesús Javier Villar también dejaba entrever que en la redacción del próximo POM se tendrá que estudiar la manera de frenar el despoblamiento del centro de la localidad “donde tenemos muchas casas que se están quedando vacías”. La vigencia del actual se extiende hasta 2021, pero Villar no cree que se su renovación se aborde en lo queda de legislatura.

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